

Por: 7ma Medios
El aumento en los servicios energéticos abarca el tramo mayorista, mientras que aún resta definir los ajustes en transporte y distribución, claves para conocer el monto final que pagarán los usuarios. En paralelo, el transporte público porteño y bonaerense vuelve a encarecerse bajo la fórmula automática que combina inflación mensual con un adicional del dos por ciento.
La Secretaría de Energía fijó una baja del 5,49% en el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte respecto de julio, aunque esta medida se verá compensada por el incremento del impuesto que financia el subsidio para zonas frías, que pasó de 6,6% a 6,8%.
En el caso de la electricidad, la actualización de la remuneración a los generadores fuera de contrato determinó un alza del 0,5%. La suba final dependerá del ajuste que aún falta definir en los segmentos de transporte y distribución, que se calculan en función de la inflación.
“La suba final en las facturas surgirá de combinar los aumentos y reducciones de cada tramo”, explicaron desde la Secretaría de Energía.
Mientras tanto, los usuarios del transporte público en la Ciudad de Buenos Aires deberán pagar un boleto de subte que sube a $1.071 con tarjeta SUBE registrada, y hasta $1.702 si no lo está. En los colectivos porteños, la tarifa mínima pasará a $526,13, mientras que en el conurbano bonaerense alcanzará los $529,25.
“Viajar sin una SUBE registrada costará considerablemente más para los usuarios”, advirtieron fuentes oficiales.
En el caso de la educación privada, las instituciones que reciben aporte estatal aplicarán aumentos diferenciados según la jurisdicción. En la Ciudad de Buenos Aires la suba será del 3,2%, mientras que en el conurbano bonaerense rondará el 2,8%. Se trata de un ajuste que no se aplicaba desde julio y que impactará directamente en las cuotas mensuales que abonan las familias.
Por su parte, las prepagas, que venían registrando subas por encima de la inflación, tendrán un incremento más moderado en septiembre, estimado entre el 1,7% y el 1,9%. El sector busca acomodar sus valores al esquema de actualización previsto por el Gobierno, aunque el encarecimiento sostenido de los planes de salud continúa siendo un factor de preocupación para los afiliados.
De esta manera, septiembre se perfila como un mes en el que los hogares deberán reorganizar sus gastos frente a la combinación de aumentos en servicios básicos, transporte, salud y educación. La presión sobre los ingresos familiares se vuelve cada vez más evidente y anticipa un cierre de año marcado por la persistente tensión entre salarios e inflación.