Por: 7ma Medios
La escena previa al partido dejó una imagen que pocas veces se ve en el fútbol argentino. Tigre formó dos filas y le entregó a Lanús el tradicional pasillo de honor por la reciente consagración en la CONMEBOL Sudamericana, un gesto que descomprimió la tensión habitual de un cruce directo por los octavos de final del Torneo Clausura.
“Era lo que correspondía. Se lo ganaron en la cancha”, expresó un integrante del plantel de Tigre sobre el reconocimiento.
Sin embargo, la cordialidad duró hasta el pitazo inicial. Tigre sorprendió al campeón continental y se llevó un triunfo clave por 1 a 0 que lo impulsa a los cuartos de final, donde enfrentará a Racing. El gol llegó apenas iniciado el segundo tiempo: David Romero apareció a los 2 minutos para definir la jugada que terminó marcando el destino del encuentro.
“Sabíamos que íbamos a tener pocas, pero había que aprovecharlas”, señaló Romero, autor del tanto.
Lanús respondió con lo que mejor sabe hacer: circulación, presión y juego asociado. Controló la pelota durante casi todo el partido -67% de posesión- y remató 19 veces al arco, pero nunca encontró claridad en el área rival. La situación más nítida llegó con un gol anulado a Rodrigo Castillo por mano previa.
Con el reloj en contra, los dirigidos por Mauricio Pellegrino intentaron quebrar el bloque defensivo del Matador, que resistió con orden y efectividad. La expulsión del entrenador granate a los 42 minutos del segundo tiempo agregó un obstáculo más para el local, que ya jugaba a contrarreloj.
“Nos faltó justeza en los últimos metros”, analizó un referente de Lanús luego del partido.
Tigre, que ya tiene asegurado su lugar en la próxima edición de la Sudamericana, continúa soñando con el Clausura y con la posibilidad de pelear por un boleto a la CONMEBOL Libertadores. Lanús, en cambio, quedó fuera de carrera en el torneo local poco después de haber levantado el trofeo internacional más importante de su temporada.