Por: 7ma Medios
El Tribunal Oral Federal N.º 2 de Mendoza dictó una de las condenas más duras contra un magistrado en la historia judicial argentina. Walter Bento, exjuez federal y durante años una de las figuras más poderosas de los tribunales mendocinos, fue condenado a 18 años de prisión efectiva, una multa de 540 millones de pesos y inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por corrupción judicial.
El fallo fue unánime y confirmó que Bento encabezó una asociación ilícita que operó durante al menos una década dentro del Juzgado Federal N.º 1 de Mendoza, donde se cobraban coimas a cambio de resoluciones favorables en causas de contrabando y narcotráfico. El exmagistrado continuará detenido en el penal federal de Cacheuta, luego de que el tribunal rechazara el pedido de prisión domiciliaria presentado por su defensa.
“Esta causa ha sido una tragedia. Como confío en la Justicia, voy a seguir luchando, no voy a bajar los brazos”, dijo Bento en sus últimas palabras ante el tribunal.
Las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y Carolina Pereyra consideraron probado que Bento fue el jefe y organizador de una estructura criminal estable, con división de roles y resultados concretos. Según la sentencia, el exjuez definía las estrategias, autorizaba beneficios procesales y fijaba los montos de las coimas.
“Se trata de una expresión paradigmática de corrupción judicial”, sostuvo el tribunal al describir la gravedad institucional del caso.
Además de asociación ilícita y cohecho, Bento fue condenado por enriquecimiento ilícito y lavado de activos agravado, mediante un entramado patrimonial que involucró a su familia directa.
El fallo determinó que la esposa del exjuez, Marta Boiza, y su hijo Nahuel Bento participaron activamente en las maniobras de lavado. Boiza recibió una condena de 6 años de prisión y Nahuel, de 5 años, aunque ambos permanecerán en libertad hasta que la sentencia quede firme.
Los jueces ordenaron el decomiso de gran parte del patrimonio familiar, al considerar que fue adquirido con dinero proveniente de la corrupción. Serán confiscados seis departamentos de lujo, siete locales comerciales, vehículos de alta gama y dinero en efectivo. Los bienes quedarán bajo custodia judicial.
La vivienda familiar del barrio privado Palmares y un vehículo utilizado para trasladar a un hijo con discapacidad no serán decomisados.
“Quieren dejarlos en la calle, es una muestra del ensañamiento contra Walter Bento”, sostuvo el abogado defensor Felipe Salvarezza.
La sentencia también alcanzó a abogados, intermediarios y funcionarios policiales que integraron la organización. Entre ellos, se destacan:
Luciano Ortego, abogado: 8 años de prisión.
Jaime Alba, abogado: 7 años.
Walter Bardinella Donoso, condenado por narcotráfico: pena unificada de 13 años y 6 meses.
Gabriel Moschetti, comisario: 3 años y 6 meses.
Martín Ríos, abogado: 5 años.
El tribunal concluyó que la red funcionaba con amenazas, pedidos de dinero y resoluciones judiciales a medida, con Bento como pieza central.
La investigación comenzó en 2020 y se transformó en una de las más extensas y complejas del país: más de 130 audiencias, 300 testigos y millones de dólares en juego. El circuito de sobornos habría movilizado al menos 1,7 millones de dólares, según la fiscalía.
Bento fue destituido en noviembre de 2023 por el Consejo de la Magistratura por “mal desempeño” y por haber “deshonrado a la Justicia”. Perdidos los fueros, quedó detenido y llegó preso al final del juicio.
“A este tribunal le tocó juzgar a un par, a un juez federal. No fue una tarea sencilla”, señaló la jueza Gretel Diamante durante la lectura del veredicto.
La sentencia marca un precedente inédito: por primera vez, un juez federal en funciones es condenado a una pena de esta magnitud por corrupción estructural. Un fallo que deja una señal clara en un poder históricamente opaco y poco acostumbrado a rendir cuentas.