Por: 7ma Medios
El escándalo por los comentarios racistas ocurridos en el reality Gran Hermano dejó de ser solo una polémica televisiva y ahora se trasladó a la Justicia. Una organización antirracista presentó una denuncia ante la Fiscalía especializada en discriminación de la Ciudad de Buenos Aires por las expresiones emitidas dentro de la casa.
La presentación fue realizada con el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo porteña y lleva las firmas de María Rachid, titular del Instituto contra la Discriminación del organismo, y de Federico Pita, presidente de la Diáspora Africana de la Argentina (DIAFAR).
El expediente quedó radicado en la Fiscalía N.º 13 de la Ciudad, especializada en discriminación, a cargo de la fiscal Andrea Verónica Scanga.
El hecho que motivó la denuncia ocurrió el 11 de marzo, cuando la participante Carmiña Masi lanzó un comentario racista contra su compañera Jenny Mavinga durante una conversación con otros jugadores. La frase hacía referencia al imaginario del comercio transatlántico de personas esclavizadas y generó un fuerte repudio tanto dentro como fuera del programa.
Según el escrito presentado ante la Justicia, este tipo de expresiones no solo afectan a la persona directamente aludida sino que también reproducen estereotipos degradantes sobre las personas africanas y afrodescendientes.
“Estas expresiones reproducen imaginarios del pasado esclavista y amplifican la violencia racial en un contexto de difusión masiva”, sostienen los denunciantes en el documento presentado ante la fiscalía.
La polémica estalló cuando Masi señaló a su compañera y lanzó un comentario que rápidamente se viralizó.
“Mírala ahí, parece como si recién la hubieran comprado, como si recién se hubiera bajado del barco”, dijo la participante frente a otros jugadores.
El episodio generó una inmediata reacción dentro del programa. La producción decidió expulsar a Masi de la casa, una medida poco frecuente en el reality.
Antes de abandonar el juego, la participante intentó explicar lo ocurrido en una conversación cara a cara con Mavinga.
“Mil veces hice contigo ese chiste, que no se hace, es de mal gusto. Al toque que dije eso me di cuenta”, afirmó Masi al intentar justificar sus palabras.
También pidió disculpas públicamente antes de retirarse del programa.
“Entiendo que son las reglas del juego. Te pido disculpas y a toda la gente de color”, agregó.
La situación también generó una fuerte reacción fuera de la casa. Damián, esposo de Jenny Mavinga, confirmó públicamente que evalúa iniciar acciones legales por lo ocurrido.
“Como familia estamos indignadísimos. Esto no puede quedar impune”, sostuvo.
El hombre aseguró además que ya se encuentra consultando con abogados para avanzar con una denuncia penal.
“No solo hablo por Jenny, hablo por toda la comunidad de color. Es indignante, degradante y denigrante”, remarcó.
El escrito presentado ante la Fiscalía cita el principio constitucional de igualdad, la Ley Antidiscriminatoria 23.592 y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que obliga a los medios a evitar contenidos que promuevan la discriminación por origen étnico o color de piel.
También menciona la figura de violencia mediática contemplada en la Ley 26.485.
Entre las medidas solicitadas, los denunciantes pidieron que se investigue si existió la comisión de contravenciones o delitos y que se requiera a Telefe y a la productora del programa información sobre cómo actuaron frente al episodio.
Además, se propusieron medidas de reparación simbólica, entre ellas una disculpa pública emitida en el mismo espacio televisivo y la difusión de contenidos de sensibilización contra el racismo.
De esta manera, un episodio ocurrido dentro del reality más visto del país abrió un debate que excede la pantalla y que ahora tendrá un capítulo en los tribunales.