Por: 7ma Medios
El sistema de colectivos continuará funcionando, aunque lejos de la normalidad. Luego de horas de incertidumbre y ante la posibilidad concreta de un lock out, las empresas decidieron sostener el servicio con frecuencias reducidas tras un compromiso de pago por parte del Gobierno nacional.
La decisión se tomó luego de que se confirmara la transferencia parcial de subsidios adeudados, una cifra que apenas cubre parte de una deuda acumulada que el sector considera crítica.
"El Gobierno se comprometió a pagar parte de la deuda. Tengamos en cuenta que el monto asciende a 115 mil millones de pesos que se deben desde agosto del año pasado", afirmó Marcelo Pasciutto, director de la Cámara Empresaria de Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA).
Según precisó, durante la jornada se acreditaron cerca de 56 mil millones de pesos, lo que permitió desactivar una medida de fuerza total. Sin embargo, el alivio es momentáneo y no resuelve el problema estructural.
Las empresas aseguran que operan en condiciones de emergencia, con dificultades para sostener costos básicos como el combustible.
"Hay empresas que no tienen gasoil para circular con normalidad. Los fondos no están", advirtió Pasciutto.
El escenario se agrava por el desfasaje entre los costos reales y los valores reconocidos en los subsidios. Actualmente, el litro de gasoil ronda los 2.440 pesos, mientras que en la estructura oficial se calcula a 1.700, generando una brecha que impacta directamente en la operatividad.
"Hay una diferencia de 700 pesos en uno de los insumos más importantes que tiene el sistema", explicó el empresario.
A esto se suma el nivel de endeudamiento que arrastran las compañías, especialmente en las líneas nacionales, donde la deuda alcanza los 19 millones de pesos por unidad.
"Hay empresas con las cuentas en descubierto porque tienen que pagar salarios y combustible", sostuvo.
Pese a que se evitó la paralización total, las compañías confirmaron que mantendrán el esquema de emergencia que ya venían aplicando. Esto implica menor frecuencia y posibles demoras en distintas líneas.
Entre las afectadas se encuentran decenas de recorridos del Área Metropolitana, incluyendo líneas clave como la 60, 86, 129, 148 y 152, entre muchas otras.
El trasfondo, según el sector, sigue sin resolverse. Reclaman previsibilidad, actualización de costos y canales de diálogo que, aseguran, no existieron en esta instancia.
"Esperábamos una reunión para ver cómo se podía tratar el tema, pero no nos llamaron", cuestionó Pasciutto.
Mientras tanto, millones de usuarios deberán adaptarse a un servicio limitado, en un sistema que continúa funcionando al borde de la interrupción.