Por: 7ma Medios
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Taty Almeida, murió a los 95 años y dejó una huella profunda en el movimiento de derechos humanos de la Argentina. Su historia quedó marcada por la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida, secuestrado el 17 de junio de 1975, nueve meses antes del golpe de Estado de 1976.
Desde aquel día en que lo vio salir de su casa y escuchó por última vez la frase "mamá, ya vengo", inició una búsqueda que se extendió durante casi 51 años. Nunca pudo conocer el destino final de su hijo ni recuperar sus restos, pero convirtió ese dolor en una lucha permanente.
Nacida como Lydia Estela Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930, y conocida por todos como Taty, provenía de una familia vinculada al ámbito militar. Se recibió de maestra y formó una familia junto a Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos.
Tras la desaparición de Alejandro, golpeó las puertas de altos mandos militares y recorrió todas las instancias posibles en busca de respuestas. Más tarde se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo, donde encontró a otras mujeres atravesadas por el mismo dolor.
"Cada Madre tiene su momento, y este es el tuyo", le dijo María Adela Gard de Antokoletz cuando llegó por primera vez a la Casa de las Madres.
Con la recuperación democrática, participó en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) y fue una de las referentes que insistieron en visibilizar que la represión ilegal había comenzado antes del 24 de marzo de 1976.
A lo largo de los años, Taty reconoció públicamente que la desaparición de su hijo modificó su mirada sobre la realidad y sobre sí misma.
"Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido", sostuvo Taty Almeida en una entrevista.
También confesó cuál era el deseo que nunca pudo cumplir.
"Cada vez lo extraño más. Yo querría tener aunque sea un huesito de Alejandro", expresó Taty Almeida.
Entre las pertenencias de su hijo descubrió poemas y escritos que la acompañaron durante toda su vida. A través de sus compañeros de militancia fue reconstruyendo parte de la historia de Alejandro y mantuvo intacta la esperanza de volver a encontrarlo.
Desde 2024 presidía Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y continuó participando activamente de las movilizaciones y de las actividades impulsadas por los organismos de derechos humanos.
En abril de este año recibió el título Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, rodeada de su familia.
"Le demostramos a Milei que la resistencia continúa", afirmó Taty Almeida tras recibir la distinción.
Su presencia se convirtió en una referencia para nuevas generaciones. En cada acto repetía una frase que resumía su manera de entender la militancia: "No nos han vencido".
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la recordó con un mensaje en redes sociales.
"Luchadora incansable que honraste la vida", escribió Cristina Fernández de Kirchner.
Por su parte, Abuelas de Plaza de Mayo la despidió con un mensaje cargado de afecto.
"Taty querida, donde estés, con tu hijo Alejandro, descansando al fin en paz, queremos decirte que acá las locas seguimos de pie, y somos millones", señalaron desde la organización.
Sus compañeras de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora también destacaron su legado.
"Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona", expresaron.
Internada durante las últimas semanas en el Hospital Italiano, Taty Almeida falleció dejando una historia atravesada por el dolor, pero también por la perseverancia y el compromiso. Su voz, que durante décadas reclamó Memoria, Verdad y Justicia, seguirá presente en cada marcha y en cada reclamo por los desaparecidos.