Por: 7ma Medios
Argentina afrontó hasta aquí el compromiso más complejo del Grupo J y lo sintió desde el inicio. Austria, fiel a la identidad que le imprimió Ralf Rangnick, apostó por la presión alta, la intensidad y el desgaste físico para incomodar al conjunto de Lionel Scaloni.
La Albiceleste no encontró espacios con facilidad y debió recurrir a la paciencia para sostener su idea. El equipo insistió con la circulación y evitó dividir la pelota, incluso en los momentos de mayor presión.
La propuesta austríaca exigió precisión y calma. Aun lejos de su mejor versión, Argentina volvió a mostrar una de sus principales virtudes: la capacidad para resolver partidos complejos.
El primer tiempo mostró a una Selección que buscó abrir espacios con cambios de frente y circulación constante. La intención no estuvo puesta en lanzar centros, sino en generar desequilibrios por dentro.
Tras una acción elaborada, llegó el penal para Lautaro Martínez y, posteriormente, una jugada que nació por la derecha y cambió de ritmo de manera decisiva terminó con una definición de Lionel Messi para el 1-0.
El capitán volvió a ser determinante y completó una noche histórica con otro tanto en el tramo final del encuentro, que selló el triunfo y la clasificación argentina a los dieciseisavos de final.
Durante gran parte del complemento Austria tuvo más la pelota, aunque nunca logró traducir ese dominio en situaciones claras de peligro.
Argentina se sintió cómoda sin la posesión, mantuvo el orden entre líneas y respondió con solidez defensiva. La estructura del equipo volvió a sostenerse en momentos de exigencia.
"Cuando hay que sufrir, el equipo lo hace. Sufrimos, pero sabemos cómo. Eso es un mérito del equipo", afirmó Lionel Scaloni.
El entrenador destacó la capacidad de sus dirigidos para interpretar cada momento del partido.
"El mérito del equipo es saber qué hacer en cada momento. Se decía que iba a ser fácil y han visto lo duro que fue", sostuvo Lionel Scaloni.
La salida de Cristian Romero por una molestia obligó a Scaloni a mover piezas. Nicolás Otamendi ingresó para reforzar la defensa y luego llegaron variantes que elevaron el nivel del equipo.
Nicolás González y Julián Álvarez reemplazaron a Lautaro Martínez y Thiago Almada, mientras que Leandro Paredes y Nicolás Tagliafico ingresaron sobre el cierre.
Con piernas frescas, Argentina ganó intensidad, fortaleció la estructura y terminó por imponerse físicamente a un rival que había apostado gran parte de su energía a la presión constante.
El segundo gol nació precisamente de una transición ofensiva en superioridad numérica, una de las armas que la Selección comenzó a explotar con frecuencia en este Mundial.
El técnico argentino volvió a rendirse ante la actuación del capitán y destacó su compromiso colectivo.
"Incluso hoy, cuando el equipo estaba sufriendo sin tener la pelota, él trabajó y robó un balón en el gol. Se lo notó comprometido. Es impresionante. Ya no sé qué más decir", afirmó Lionel Scaloni.
Además, el entrenador resaltó el esfuerzo de los mediocampistas y la importancia del trabajo colectivo.
"Lo más importante es que se ponen el overol de trabajo. Jugadores de esa calidad que trabajen para el equipo es muy bueno", señaló Lionel Scaloni.
Con seis puntos y el boleto asegurado a la siguiente ronda, Argentina afrontará el último partido ante Jordania con la posibilidad de realizar modificaciones.
Scaloni adelantó que buscará repartir minutos entre quienes tuvieron menos participación en el torneo.
"La idea es darle la posibilidad de que juegue la mayoría, porque se lo merecen", explicó Lionel Scaloni.
La clasificación ya es una realidad, pero el campeón del mundo dejó otra conclusión importante en Dallas: cuando el partido se vuelve incómodo, también sabe resistir, esperar y golpear en el momento justo.