Por: 7ma Medios
Ni la lluvia, ni el frío, ni la derrota en la final del Mundial 2026 fueron suficientes para frenar el amor de los argentinos por la Selección. Miles de personas se congregaron en los alrededores del predio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en Ezeiza, para brindarles una bienvenida cargada de emoción a los futbolistas y al cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar familias, grupos de amigos y fanáticos con camisetas, banderas, bombos, trompetas y vuvuzelas. Lo que en un principio parecía un recibimiento discreto terminó convirtiéndose en una verdadera celebración popular, con más de 10 mil personas acompañando el regreso del equipo.
La autopista Riccheri se transformó en un inmenso corredor celeste y blanco. Los clásicos cánticos de cancha, encabezados por "Muchachos", se mezclaron con el Himno Nacional, mientras las bengalas y los fuegos artificiales iluminaban una noche marcada por la emoción.

El plantel aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y, tras una breve recepción protocolar, abordó un micro descapotable especialmente preparado para recorrer el trayecto hasta el Predio Lionel Messi de la AFA. Desde el piso superior, los futbolistas saludaron sin descanso, aplaudieron a la multitud, filmaron con sus teléfonos el impresionante recibimiento y lanzaron camisetas hacia los hinchas que esperaban desde hacía varias horas.
La reacción de Lionel Scaloni reflejó el sentimiento del grupo. Sonrisas, gestos de agradecimiento y miradas de asombro acompañaron el recorrido de una delegación que encontró en el cariño de la gente un bálsamo después del desenlace del Mundial.
"A Messi le diría gracias por todo. Lo de ayer no cambia nada. Es un ejemplo a seguir. Y a Scaloni también: que no se vaya nunca", expresó uno de los hinchas presentes.
Otro simpatizante resumió el sentimiento colectivo con palabras que se repitieron durante toda la jornada.
"Aunque perdamos o ganemos, siempre vamos a estar acá, porque ellos nos dieron todo. Ahora nos toca a nosotros estar para ellos", aseguró un fanático que aguardó bajo la lluvia.
La convocatoria obligó a desplegar un importante operativo de seguridad en toda la zona. Más de 3.000 efectivos participaron del dispositivo montado en los accesos, el recorrido del micro y el perímetro del predio de la AFA, con controles vehiculares y peatonales para garantizar el orden y evitar aglomeraciones.
Antes incluso del aterrizaje, el aeropuerto había preparado una bienvenida especial: sobre el césped cercano a la pista se pintó la palabra "¡GRACIAS!" en enormes dimensiones, como símbolo del reconocimiento a un ciclo que volvió a emocionar al país.
La delegación arribó sin algunas de sus principales figuras. Lionel Messi -quien llegó por su cuenta a Rosario-, Rodrigo De Paul y otros futbolistas permanecieron en el exterior, mientras que el resto del plantel regresó junto al cuerpo técnico y fue recibido por familiares que aguardaban en el predio de Ezeiza.
Pese a esas ausencias, la ovación fue total. Emiliano "Dibu" Martínez, Nicolás Otamendi, Lautaro Martínez, Cristian Romero, Alexis Mac Allister, Leandro Paredes y el resto de los jugadores recibieron un reconocimiento que trascendió cualquier resultado deportivo.
La noche dejó una imagen imposible de olvidar: miles de argentinos desafiando el clima para decir presente y demostrar que el vínculo entre la Selección y su gente sigue intacto. Porque, más allá de un título o un subcampeonato, el equipo volvió a confirmar que ocupa un lugar privilegiado en el corazón de todo un país.