Por: 7ma Medios
La investigación por el femicidio de Mailén Antonich, la joven de 24 años asesinada luego de asistir a una supuesta entrevista laboral en el Balneario Cero de Mar del Plata, dio un giro decisivo en las últimas horas. El análisis de las cámaras de seguridad modificó por completo la cronología del caso y abrió nuevas hipótesis que ahora son profundizadas por la fiscalía.
Las imágenes obtenidas por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) muestran que Mailén ingresó al predio el viernes 31 de julio cerca de las 15, y no el sábado 1° de agosto, como figuraba en la denuncia por averiguación de paradero presentada inicialmente.
"En las grabaciones se observa a la chica caminando por el complejo mientras es perseguida por un hombre, hasta perderse de vista", confiaron fuentes de la investigación.
Ese registro constituye, hasta el momento, la última imagen conocida de la víctima con vida.
El hallazgo del material audiovisual obligó al fiscal Carlos Russo a ampliar las declaraciones de los familiares de Mailén. Durante esa instancia, su madre, María de los Ángeles Mariscal, aclaró que la joven había salido de su vivienda el viernes 31 de julio, dato que coincidió con las imágenes obtenidas por los investigadores.
La reconstrucción permitió explicar las diferencias entre la denuncia original y la línea temporal que hoy maneja la Justicia.
Sin embargo, todavía quedan interrogantes sin respuesta. El teléfono celular de Mailén continúa desaparecido y tampoco pudo determinarse qué ocurrió con un estado de WhatsApp que, según había relatado la familia, mostraba una fotografía del ingreso al balneario el sábado por la tarde, una información que ahora no coincide con la nueva cronología.
Otro punto bajo análisis es el rol del conductor que trasladó a la joven hasta el lugar. El hombre se presentó voluntariamente ante la Policía acompañado por un abogado y quedó a disposición de la Justicia.
Una nueva hipótesis apunta al entorno familiar
En paralelo, la fiscalía comenzó a profundizar una línea de investigación vinculada al entorno de la víctima.
La declaración de Paula Daniela Vidal, ex cuñada de Mailén, incorporó un elemento que cambió el rumbo de la pesquisa. Según sostuvo ante la Justicia, su madre, María Mercedes Vidal, habría mantenido una conversación telefónica en la que aseguraba que pagaría una suma de dinero cuando "terminara el trabajo" de matar tanto a Paula como a Mailén.
A raíz de ese testimonio, el fiscal ordenó un allanamiento en una vivienda ubicada sobre la calle Labardén al 3300, en Mar del Plata.
Durante el operativo, efectivos de la DDI secuestraron siete teléfonos celulares que serán sometidos a pericias para determinar si contienen información relevante para la causa. Hasta el momento no se dispusieron medidas restrictivas contra la mujer allanada.
Los investigadores también confirmaron que Mailén había denunciado al padre de una de sus hijas por incumplimiento de la cuota alimentaria y verificaron la existencia de amenazas previas contra la joven.
Además, la causa busca establecer si existe algún vínculo entre familiares del padre de una de las hijas de Mailén y uno de los dos serenos detenidos por el femicidio, con el objetivo de determinar si hubo planificación o participación de otras personas.
"Organizaron esto para matarla. Ella fue engañada para ir al balneario", aseguró María de los Ángeles Mariscal, madre de la víctima.
Mientras avanza la investigación, Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27, ambos serenos del predio donde fue encontrado el cuerpo, permanecen detenidos a disposición de la Justicia.
El avance de las pericias sobre los teléfonos secuestrados y el análisis de nuevas pruebas serán determinantes para establecer si el crimen contó con más personas involucradas.
El caso de Mailén Antonich vuelve a poner en primer plano la gravedad de la violencia de género en Argentina.
Según el último informe del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven, elaborado junto a la Universidad Nacional del Delta, entre el 1 de enero y el 31 de julio de este año se registraron 147 víctimas letales de violencia de género: 119 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, siete instigaciones al suicidio y cuatro travesticidios o transfemicidios.
El relevamiento también señala que una mujer fue asesinada cada 35 horas en el país y que el 64% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas. Además, al menos 145 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanos como consecuencia de estos crímenes durante los primeros siete meses del año.