Por: 7ma Medios
La frontera entre Nepal y el Tíbet chino quedó bajo una enorme masa de agua, barro y sedimentos tras una riada que provocó una de las imágenes más impactantes de la catástrofe: el colapso del principal edificio de control fronterizo del puerto terrestre de Gyirong.
El Gyirong Port Joint Inspection Building, ubicado en territorio tibetano frente a Nepal, quedó completamente cubierto por el agua después de que la crecida avanzara desde el lado nepalí. El edificio concentraba controles de inmigración, aduanas y circulación de personas, vehículos y mercaderías.

“Lo engulló”, informó South China Morning Post al describir el impacto del alud sobre el puesto fronterizo.
La fuerza del fenómeno también provocó la interrupción de las rutas de acceso, las comunicaciones y el suministro eléctrico en la zona. Los equipos de rescate comenzaron a buscar posibles víctimas entre los escombros.
El desastre golpeó con especial fuerza el distrito de Rasuwa, en la provincia nepalí de Bagmati, cerca de la frontera con el Tíbet.
Según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, alrededor de las 8:40 de la mañana un desprendimiento de glaciar, situado unos 20 kilómetros al noreste del paso de Rasuwagadhi, provocó una enorme crecida en el río Lhende.
Cerca de las 9:15, la masa de agua avanzó hacia el río Bhote Koshi y alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. El fenómeno también cruzó hacia territorio chino.
El último balance citado por las autoridades registró 157 muertos en Nepal y otros tres en el Tíbet, con un total provisional de al menos 160 víctimas fatales.

La cifra de desaparecidos continúa en aumento. Nepal reportó cientos de personas sin contacto, entre ellas turistas extranjeros, integrantes de las fuerzas de seguridad y trabajadores vinculados a proyectos hidroeléctricos.
Una de las escenas que recorrió el mundo mostró al edificio de inspección fronteriza de Gyirong frente al avance de la riada.
El puerto de Gyirong representa uno de los principales puntos de conexión terrestre entre China y Nepal y constituye una vía clave para el comercio exterior del Tíbet.
Las autoridades chinas confirmaron daños y sepultamientos en distintos edificios del área. Entre los desaparecidos también figuraron personas que integraban un grupo de peregrinos que regresaba de la región de Kailash-Mansarovar.
Según reportes citados por medios internacionales, unas 77 personas vinculadas a la Isha Foundation se encontraban en el centro de inmigración cuando ocurrió la emergencia y, durante las primeras horas, no se conocía su paradero.
La riada provocó además una enorme destrucción de infraestructura.
Al menos 80 puentes quedaron destruidos: 35 correspondían a estructuras para vehículos y otros 45 eran puentes colgantes destinados al tránsito peatonal.

El agua también provocó graves daños en las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción había terminado recientemente.
La emergencia dejó varios sectores incomunicados y complicó el acceso de los equipos de rescate.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno de Nepal ordenó el despliegue de helicópteros del Ejército y de empresas privadas.
Los operativos apuntaron a rescatar personas atrapadas, trasladar heridos hacia zonas seguras y llevar asistencia a las comunidades afectadas.
El Ejecutivo declaró durante tres meses la zona de desastre en las áreas alcanzadas por la crecida del río Bhote Koshi. También dispuso atención médica gratuita para los heridos, alojamiento y alimentos para las familias que perdieron sus viviendas y asistencia económica para los familiares de las víctimas.
Las autoridades también ordenaron recuperar las rutas bloqueadas y restablecer los servicios de agua potable, electricidad y telecomunicaciones.
Mientras Nepal concentra la mayor cantidad de víctimas, el desastre también dejó una fuerte huella en el Tíbet chino, donde la crecida alcanzó infraestructura fronteriza y obligó a desplegar tareas de rescate y recuperación.