Por: 7ma Medios
La inflación de agosto mostró una nueva desaceleración y alcanzó el 1,7%, el menor registro en 14 meses. El dato fue celebrado por el Gobierno, pero una segunda lectura del informe del INDEC exhibió una señal menos favorable: la inflación núcleo quedó en 1,8% por segundo mes consecutivo.
La medición núcleo permite observar con mayor claridad la tendencia de fondo de los precios porque excluye los productos estacionales y los precios regulados. En junio había marcado 1,6%, pero en julio y agosto volvió a ubicarse en torno al 1,8%.
El resultado no implica, por sí solo, una interrupción del proceso de desinflación. Sin embargo, distintos economistas advierten que la persistencia de la inflación núcleo puede establecer un piso para los próximos meses.
Mientras los indicadores macroeconómicos muestran una desaceleración, el impacto de los precios continúa sobre los ingresos de las familias. Para quienes cobran jubilaciones, salarios o ingresos que no acompañan los aumentos, una inflación mensual cercana al 2% mantiene una presión constante sobre el presupuesto.
7ma Medios consultó a Cintia, una vecina de Florencio Varela, quien contó cómo enfrenta esta situación con un ingreso que no registró aumentos significativos.

Su relato muestra una de las consecuencias más concretas de la pérdida del poder adquisitivo: cada mes debe decidir qué gastos puede afrontar y cuáles debe postergar.
“Ya no me alcanza ni para comprar todos los remedios que necesito. Tengo que elegir cuáles comprar y cuáles no”, contó Cintia, vecina de Florencio Varela, en diálogo con 7ma Medios.
La situación también afecta la posibilidad de llegar hasta el final del mes. Según explicó, su ingreso no alcanza para cubrir sus necesidades durante las primeras semanas y depende de la ayuda familiar para sostener los gastos cotidianos.
“No llego ni a mitad de mes con lo que cobro. Tengo a mis hijos que me ayudan, porque si no, no sé qué haría”, expresó Cintia, en diálogo con 7ma Medios.
El testimonio expone una diferencia entre la evolución del índice general y la experiencia de quienes enfrentan aumentos sostenidos en alimentos, medicamentos, servicios y otros gastos esenciales.
La consultora LCG señaló que la baja de agosto resultaba esperable después del aumento de los precios estacionales durante julio. Sin embargo, advirtió que la inflación núcleo mantuvo un nivel elevado y refleja la persistencia de la inercia inflacionaria.
Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, también destacó la estabilidad de la medición núcleo y anticipó que la inflación podría mantenerse cerca del 1,8% mensual durante los próximos meses.
“Cuando la carne empiece a reaccionar, hacia fin de año, va a presionar más”, advirtió Carrera.
Eric Rittondale, economista jefe de Puente, consideró que la persistencia de la inflación núcleo muestra una etapa de mayor resistencia en el proceso de desinflación. Según sus proyecciones, al índice le costará perforar de forma decisiva el 1,5% mensual y acercarse al 1% en el corto plazo.
La consultora PPI también puso el foco en la composición del dato. “La buena noticia vino más por el lado de los componentes volátiles que por una mejora adicional de la inflación subyacente”, señaló.
Gabriel Caamaño, socio de Outlier, planteó una mirada más moderada. “Es muy importante que se mantenga por debajo del 2%”, sostuvo, aunque aclaró que el resultado le quita parte del impulso a las expectativas de una desaceleración más rápida.
La inflación general de agosto se ubicó en 1,7%, mientras que la núcleo alcanzó el 1,8%. Los precios regulados, por su parte, aumentaron 2,2%, con vivienda, electricidad y gas entre los principales componentes.
Justina Gedikian, analista de renta fija en Cohen, señaló que la mejora del índice general respondió principalmente al comportamiento de los precios estacionales. Según explicó, estos productos registraron una caída mensual de 0,9%, mientras la inflación núcleo permaneció en 1,8%.
“Hay desinflación, pero la núcleo sigue mostrando resistencia”, afirmó Gedikian.
El escenario deja así una discusión abierta. La inflación puede mostrar una desaceleración en términos estadísticos, pero para una parte de la población el problema continúa en otra dimensión: cuánto duran los ingresos y qué gastos quedan afuera cuando el dinero no alcanza.
En Florencio Varela, el testimonio de Cintia resume esa tensión. El índice puede acercarse a niveles más bajos, pero para quienes ya no pueden completar el mes con sus ingresos, cada aumento todavía representa una decisión sobre qué pagar y qué postergar.