Por: 7ma Medios
David Tokar comenzó a cantar milongas cuando tenía apenas 9 años. A los 17 realizó su primera payada pública y, desde entonces, convirtió esa expresión artística en el eje de una vida marcada por la música, la tradición y el encuentro con distintas comunidades.
“Jamás pensé que el oficio de payador se iba a convertir en mi vida”, afirmó David Tokar en diálogo con 7ma Medios.
A lo largo de su trayectoria, el artista de San Vicente llevó su voz y su guitarra a distintos escenarios de Argentina y del exterior. Entre sus presentaciones se destacan lugares emblemáticos como el Luna Park y el Teatro Colón.
Para Tokar, la payada mantiene su esencia a pesar de los cambios en las formas de comunicación y en los consumos culturales.
“Cambian las formas de comunicar, pero el payador se mantiene, la esencia es la misma”, sostuvo el payador.
Su recorrido también incluyó proyectos vinculados con la cultura popular. Integró Patria Joven y participó de Payadores y Raperos, una propuesta que generó un puente entre la tradición de la improvisación y nuevas expresiones musicales.
Además, llevó la payada a barrios, cárceles, hospitales, escuelas y universidades. Así, acercó esta expresión cultural a públicos diversos y a espacios donde la música y la palabra también funcionan como herramientas de encuentro.
Tokar también marcó una diferencia entre la payada y otras disciplinas basadas en la improvisación, como el rap.
“El payador, a diferencia de un rapero, tiene que tocar su propio instrumento, su guitarra”, explicó Tokar.
Para el artista, la relación entre la palabra improvisada y la guitarra forma parte de la identidad del payador. Esa combinación acompaña una tradición que mantiene su presencia en la cultura popular argentina.
La payada también le permitió a Tokar conocer distintos países y llevar su arte más allá de Argentina.
“Viajé por varios países gracias a ser payador”, afirmó.
Su trayectoria internacional consolidó una carrera que nació en San Vicente y que encontró escenarios en diferentes lugares del mundo. Esa experiencia también reforzó su vínculo con una expresión artística asociada a la identidad cultural del país.
Tokar impulsó además el proyecto que declaró a la payada patrimonio inmaterial y cultural del Mercosur. La iniciativa buscó reconocer institucionalmente el valor de una tradición que forma parte de la cultura popular de la región.
En San Vicente, su trabajo también tiene una expresión concreta con el Encuentro Internacional de Payadores, que alcanza su décima edición. El evento reúne a exponentes de distintos lugares y sostiene a la ciudad como un punto de referencia para esta disciplina.
Por su trayectoria y su aporte a la cultura, David Tokar fue declarado Personalidad Destacada de la Ciudad de San Vicente.
Desde sus primeros versos hasta los grandes escenarios, el payador sanvicentino mantiene una premisa: la forma puede cambiar, pero la esencia de la payada permanece.