Por: 7ma Medios
El avance de las aguas del río Paraná mantiene en alerta a numerosas familias que viven a orillas del río y en zonas cercanas a sus costas. La crecida también provoca erosión y deteriora las orillas, una situación que incrementa el riesgo para viviendas y pobladores.
En Barranqueras y Puerto Antequera, vecinos comenzaron a tomar medidas ante la posible llegada del agua. Algunos trasladaron sus pertenencias y otros construyeron refugios en sectores más elevados para proteger a sus familias y animales.
En Puerto Antequera, el camino hacia la Isla del Cerrito todavía permanece transitable. Sin embargo, los vecinos esperan que los bañados del Tragadero comiencen a cargar agua y puedan afectar el paso.
Amalia, una vecina de Puerto Antequera, contó que las familias de la zona comenzaron a organizarse antes de que el agua alcance sus viviendas.
“Nos estamos previniendo antes de que nos llegue el agua. Está lejos todavía, pero nos estamos preparando. Nos tocaron varias crecidas”, explicó Amalia.
La mujer tiene pollos, patos y chanchos y construye un espacio en una zona más alta para trasladarlos si el agua continúa avanzando. También prepara el traslado de las pertenencias más pesadas de su vivienda.

“Tengo casa alta, pero ahí voy a alzar las cosas pesadas, porque tengo un kiosco también, tengo que alzar todos los freezer. Tengo a mi mamá enferma también, por eso salgo, porque sí o sí tengo que sacarla a ella”, contó.
Según relató, varios pobladores comenzaron a sacar sus pertenencias y a levantar refugios precarios junto a la ruta. Otros permanecen en sus viviendas porque cuentan con construcciones más altas.
La vecina también reclamó asistencia. “No tenemos cobertores, no tenemos alambre, clavos, nada tenemos. Tuve que comprar porque tenemos que armar la casa. Pero nadie se acerca a hablar con nosotros”, afirmó.
En Barranqueras, frente a la planta potabilizadora de Sameep, vecinos de la costa del Paraná y del riacho Barranqueras levantaron casillas en sectores más elevados.
Otros pobladores ya se autoevacuaron y se instalaron junto a la defensa, sobre la avenida Gaboto. Tito Castillo es uno de ellos y aseguró que comenzó a prepararse meses atrás.
“Me vengo preparando desde hace cinco meses. Yo conozco lo que es el río, la creciente, el Niño. Siempre existió”, relató Castillo.
El vecino compró postes, chapas, cables, clavos y alambres para construir su refugio. Sus hijos y su nieta también se trasladaron a ese sector.
Castillo explicó que el nivel del Paraná marca el momento en que las familias deben abandonar la costa. “Cuando el río está a seis metros, tenemos que salir acá en Barranqueras. Seis cincuenta, ya no queda nada”, advirtió.
“El río te avisa porque va creciendo día a día, hora a hora”, aseguró.
El avance del Paraná no solo amenaza con alcanzar viviendas. La erosión también deteriora las costas y reduce la seguridad de los sectores donde viven familias ribereñas.
Ante este escenario, organizaciones civiles y sociales plantearon la necesidad de reforzar la prevención, la planificación y la presencia del Estado en las zonas afectadas.
Las familias que viven a orillas del Paraná necesitan respuestas concretas para anticiparse a una eventual emergencia, proteger sus pertenencias y garantizar el traslado de personas y animales si las condiciones lo requieren.
La situación exige seguimiento y asistencia antes de que el agua alcance las viviendas. Para los pobladores, la experiencia de crecidas anteriores marca una certeza: la preparación comienza mucho antes de que llegue el agua.