jueves 05 de noviembre de 2026 - Edición Nº1078

Noticias | 5 nov 2026

ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS

La derrota de Trump sacude a Washington y pone en jaque su poder

05:51 |La victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso amenaza con bloquear la agenda del presidente estadounidense y abre la puerta a nuevas investigaciones e incluso a un tercer juicio político. La derrota también profundiza las internas republicanas y acelera la disputa por la sucesión presidencial de 2028.


Por: 7ma Medios

La contundente victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos marca un punto de inflexión para Donald Trump. Con el control de ambas cámaras del Congreso, la oposición tendrá herramientas para frenar sus principales iniciativas, condicionar el presupuesto y avanzar con investigaciones sobre el presidente y su gabinete.

El resultado electoral también expone las tensiones dentro del Partido Republicano y anticipa una disputa por el liderazgo de la fuerza de cara a las elecciones presidenciales de 2028. Entre los posibles sucesores aparece el vicepresidente JD Vance, quien ya comenzó a construir un perfil propio y tomó distancia de algunas de las decisiones más cuestionadas de Trump.

Desde la Casa Blanca, el mandatario felicitó a la oposición por sus resultados y reconoció el impacto de la derrota. Sin embargo, descartó que un nuevo intento de destitución pueda prosperar y sostuvo que esa estrategia perjudicaría a los propios demócratas.

El fantasma de un tercer juicio político

Con 80 años y sin posibilidad de competir por un nuevo mandato, Trump enfrenta una etapa política marcada por los límites que impondrá el Congreso. La nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes podría aprobar una acusación formal en su contra cuando el nuevo período legislativo comience en enero.

El camino hacia una destitución, sin embargo, presenta obstáculos. Para condenar al presidente en el Senado se necesitan dos tercios de los votos, una mayoría que exigiría el respaldo de legisladores republicanos.

Trump ya atravesó dos procesos de juicio político durante su primer mandato, entre 2017 y 2021. En ambos casos consiguió la absolución: el primero por las presiones sobre Ucrania para obtener información perjudicial contra Joe Biden y el segundo por su responsabilidad en los hechos que derivaron en el asalto al Capitolio en enero de 2021.

Ahora, los demócratas analizan si conviene impulsar un tercer impeachment o concentrar sus esfuerzos en las investigaciones parlamentarias. Entre los principales cuestionamientos aparecen los negocios de la familia Trump, el uso de la fuerza militar contra Irán sin autorización del Congreso y los abusos de poder atribuidos a los agentes migratorios.

"Creo que el mejor control sobre Trump no va a venir de los demócratas, sino de las peleas entre los republicanos", afirmó Ernesto Calvo, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Maryland.

El académico consideró que las disputas internas del oficialismo podrían limitar la capacidad de acción del presidente durante los próximos dos años. También advirtió que Trump recurrirá al veto para defender su agenda, aunque deberá enfrentar una interna partidaria cada vez más difícil de controlar.

Por su parte, el politólogo Rubén Zárate, profesor de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, sostuvo que el mandatario intentará preservar su autoridad mediante el poder de veto y recuperar la legitimidad que perdió en las urnas.

La ola demócrata y el avance de nuevas figuras

El malestar económico y el rechazo a la política exterior de Trump marcaron el comportamiento del electorado. El aumento del precio de los combustibles, los costos sanitarios, las dificultades para acceder a créditos hipotecarios y la guerra en Medio Oriente aparecen entre los principales factores que explican el resultado.

Los demócratas también consiguieron avances significativos en las gobernaciones. De los 36 distritos que renovaron sus autoridades, conquistaron más de la mitad y lograron victorias en territorios clave.

Entre los resultados más destacados aparecen Texas, que tendrá como gobernadora a Gina Hinojosa, y Georgia, donde Keisha Lance Bottoms consiguió un triunfo histórico. En Kansas, además, el Partido Demócrata obtuvo una banca en el Senado por primera vez en casi un siglo.

La nueva composición del Congreso también incorpora figuras que podrían ganar protagonismo en la carrera presidencial de 2028. James Talarico, senador electo por Texas, aparece entre los nombres que despiertan expectativas dentro del partido.

A su vez, Alexandria Ocasio-Cortez, representante reelecta por Nueva York, fortalece su posición dentro del ala progresista y comienza a aparecer en las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial.

Otro resultado significativo fue la elección de Abdul El-Sayed en Michigan, quien se convirtió en el primer senador musulmán de la historia estadounidense. Su perfil progresista y los ataques que recibió de Trump durante la campaña lo ubicaron entre las nuevas figuras de la oposición.

JD Vance y Marco Rubio, en la carrera por la sucesión

La derrota republicana también acelera las discusiones sobre el futuro del partido. Tradicionalmente, las elecciones de medio término marcan el comienzo de las disputas internas para definir las candidaturas presidenciales.

En ese escenario, JD Vance aparece como uno de los principales aspirantes a suceder a Trump. El vicepresidente mantiene vínculos estrechos con el movimiento MAGA, aunque intentó diferenciarse del presidente en cuestiones de política exterior, especialmente frente a la guerra contra Irán.

Vance atribuyó parte del resultado electoral al conflicto en Medio Oriente y cuestionó el respaldo estadounidense a Israel. También planteó la necesidad de revisar esa relación para recuperar el apoyo de sectores republicanos descontentos.

Otro dirigente que podría disputar el liderazgo es Marco Rubio, secretario de Estado y referente del ala tradicional del Partido Republicano. Tras competir contra Trump en las primarias de 2016, Rubio se incorporó al movimiento trumpista y ganó influencia dentro del Gobierno.

Su protagonismo en las negociaciones sobre Venezuela y su postura frente al gobierno cubano fortalecieron su exposición internacional y lo posicionaron como otra figura con aspiraciones dentro del espacio.

La Doctrina Donroe, bajo presión

La nueva mayoría demócrata también amenaza con modificar el rumbo de la política exterior estadounidense hacia América Latina y el Caribe. Trump denominó "Doctrina Donroe" a su estrategia de influencia e intervención regional, que ahora podría encontrar fuertes límites parlamentarios.

Uno de los principales focos de conflicto será Venezuela. Los demócratas impulsan proyectos para restringir el uso de fondos públicos estadounidenses en inversiones petroleras y limitar posibles intervenciones del Gobierno en los asuntos internos del país caribeño.

Con Cuba también aparecen diferencias profundas. Legisladores del ala progresista, entre ellos Gregory Meeks y Joaquín Castro, impulsaron una resolución para limitar las facultades presidenciales de iniciar acciones militares contra la isla.

Para Zárate, el resultado electoral debilita a los sectores más intervencionistas del entorno de Trump y puede modificar el escenario político regional.

En ese contexto, el especialista consideró que el presidente argentino Javier Milei podría quedar más aislado frente al retroceso de sus principales aliados ideológicos.

El politólogo también vinculó el resultado estadounidense con la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y advirtió que los cambios políticos en ambos países podrían obligar a revisar sus relaciones con la Argentina.

Irán e Israel, en el centro de la derrota

La guerra contra Irán aparece como uno de los principales factores que explican el retroceso republicano. Trump reconoció que el conflicto, que comenzó en febrero, tuvo un impacto negativo en las urnas, aunque aseguró que volvería a ordenar el ataque si tuviera que tomar nuevamente esa decisión.

La derrota también abre un debate sobre el respaldo histórico de Washington a Israel. La nueva mayoría demócrata y el creciente malestar de algunos sectores republicanos podrían impulsar una revisión de la asistencia militar y de seguridad que Estados Unidos brinda a su principal aliado en Medio Oriente.

El propio Trump anticipó esa posibilidad durante una entrevista con Fox News, el martes, cuando aseguró que había alcanzado un acuerdo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para poner fin a la ayuda anual en materia de seguridad.

Con el Congreso bajo control opositor, el presidente enfrenta dos años de fuertes restricciones políticas. La disputa por el presupuesto, las investigaciones parlamentarias, las tensiones internas republicanas y los cuestionamientos a su política exterior configuran un escenario adverso para la Casa Blanca.

La derrota no solo limita el poder de Trump: también abre una nueva etapa en la política estadounidense, con la sucesión presidencial de 2028 como telón de fondo.

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